lunes, 15 de diciembre de 2014

SI NO PUEDO...


TRABAJO FINAL: Educación en contextos críticos (Pedagogía crítica de las diferencias)


INTRODUCCIÓN

Hoy los educadores se enfrentan al “desafío” de educar en contextos críticos como lo es “la pobreza”. Educar en contextos de pobreza es una tarea cada vez más ardua que se hace cada vez más difícil de sostener.
La preocupación central es la DESIGUALDAD EDUCATIVA y ésta dependerá de la relación entre la escuela y la sociedad, del sujeto y la estructura social.
Bourdieu dice que las condiciones sociales son internalizadas por los sujetos, quienes actúan en consecuencia y reproducen inconscientemente el orden social. El niño desde la socialización primaria construye su “habitus”, su esquema básico de percepción y pensamiento estableciendo una relación con la cultura. En la escuela estas formas culturales originarias tienen un efecto especial.

DESARROLLO

Cada clase y cada familia transmiten en forma espontánea predisposiciones y habilidades que determinan la educabilidad posterior del individuo, sus aspiraciones, vocaciones, interés por la escuela, etc. El contacto con los bienes culturales ejerce un efecto educativo. La cercanía o distancia de esta cultura de origen con el capital cultural que distribuye la escuela determinarán los “beneficios” diferenciales.
La educación en contextos de pobreza se define con una población de alto riesgo social y educativo, excluidos del sistema social. El sentido de ir a la escuela dejó de estar asociado a la expectativa de trabajar. El fenómeno de la pobreza se extiende poblando las instituciones públicas, son muchas las escuelas que se asocian con el rótulo de escuela para pobres. Estas instituciones constituyen los “circuitos diferenciados de educación”.
El problema de la educación en contextos críticos no es nuevo, la diferencia radica en que en otros momentos históricos las representaciones acerca de lo que significaba la pobreza y, más concretamente “ser pobre” eran radicalmente otras.
Básicamente se la entendía como un estado de desposesión material y cultural, pero que podía ser superado por medios propios, a través de la participación en los distintos espacios de integración, fundamentalmente, a través de la inclusión en el espacio de la escuela. La escuela formaba parte de una promesa de integración y movilidad social.
Hoy, las representaciones  y visiones que se construyen alrededor de la pobreza son diferentes. Hay en la actualidad una profundización de la brecha social que arroja porcentajes inéditos en relación a otros momentos históricos. Las nuevas condiciones sociales de existencia se caracterizan por el debilitamiento de los estados nacionales garantes de protecciones sociales, por la caída del trabajo asalariado, los elevados índices de desempleo, la pérdida de la eficacia simbólica de instituciones como la familia y la escuela, etc.
La complejidad de este tiempo radica en la trama de múltiples y variadas transformaciones sociales, políticas, culturales y económicas.
Hay grandes modificaciones en las instituciones modernas tradicionales: trabajo, familia, Estado, etc.
La época actual puede definirse como una “modernidad líquida” en donde el poder y el dinero fluyen. La oposición es “modernidad sólida”, ya desaparecida.
Cuando una sociedad es homogénea, es decir, cuando no se observan diferencias significativas en cuestiones económicas y sociales, entre sus miembros, se comparte la misma cultura. Pero, como sucede en Latinoamérica, cuando la sociedad se estratifica, y las brechas entre clases sociales son cada vez más importantes, se produce un dominio de una clase sobre otra, la clase dominante y la clase dominada. Ésta última se ve imposibilitada de disfrutar de las producciones culturales más sofisticadas. Ambos grupos viven la realidad de modos diferentes. Van construyendo, día a día, en la búsqueda de satisfacer sus necesidades, una cultura propia de la realidad social que les toca vivir. Viven la realidad de forma distinta, y van creando pautas diferentes: se originan así, la cultura letrada (formación intelectual de los sectores dominantes) y la cultura popular (forma cultural de las clases marginadas).
Si el encuentro de culturas se produce en el marco del respeto por las diferencias, con valoración por la cultura y los habitantes, es probable que cada cultura tome los aspectos de la otra que le resulten más útiles o interesantes. Se trata entonces de un encuentro que trae como consecuencia una transculturación.
Utilizando como ejemplo el caso de la conquista europea de América cuando una sociedad somete a otra, generalmente mediante la fuerza, o la presión económica, trabaja fundamentalmente sobre su sistema ideológico. Es un trabajo sobre los imaginarios de la población dominada.
Las sociedades actuales se enfrentan con viejos y nuevos problemas que involucran la profundización de la inequidad en la distribución de la riqueza, aumento de grandes porcentajes de desempleados, la agudización de la pobreza y de la brecha entre pobres y ricos, entre otros.
Se trata de la acentuación de procesos de fragmentación social que se evidencian en el arrojamiento de grandes sectores de la población a situaciones extremas de exclusión y vulnerabilidad social.
En estas condiciones de desigualdad social, los sujetos se encuentran ante la urgencia de organizar sus vidas en el día a día, en situaciones de incertidumbre acerca de lo que vendrá. El futuro se presenta como un tiempo difícil de proyectar.
Se produce un cuestionamiento de los marcos de referencia que nos orientaban y, junto con ello, una pérdida de horizontes que nos enfrenta al desafío de construir otras referencias y sentidos. En este escenario, la escuela no ha permanecido inalterada.
En esta transformación del presente en el que vivimos las escuelas se transforman en espacios escolares “multiculturales, que son atravesados por el aumento de la pobreza.
Las preocupaciones por la diversidad de los sujetos vienen de la mano del problema de la pobreza y es así como se instala la sospecha de que estas diferencias suponen puntos de partida diferentes que tienen que ser compensados a la hora de aprender. Es así como en las políticas que buscan compensar está presente la idea acerca de lo que el otro puede y de lo que el otro necesita para poder aprender desplazando el problema de la igualdad desde la oferta a la receptividad de la oferta.
El riesgo es que por adecuar o adaptar la educación al contexto de recepción ésta se acorte o se reduzca.
“El concepto de equidad designa igualdad de oportunidades y compensación de las diferencias”.
La preocupación se centra no sólo en ofrecer las mismas oportunidades a todos, sino también en cuidar o velar por las condiciones en las que los sujetos se posicionan frente a esa oferta.
La educación no puede existir sin la función estructural de que el niño aprenda. El niño debe aprender.
La educación requiere de aprendizajes: una buena relación con la palabra, con los otros, con los libros, con los conocimientos y las técnicas para (en algún momento) abrir a la transformación, a nuevas inquietudes, a nuevos horizontes.
La educación va más allá de los aprendizajes porque el acto educativo reenvía a lo porvenir, a lo que aún no es, no tenemos, pero que sin el aprendizaje no podemos lograr. Se inscribe más allá de cualquier finalidad, conculca nuestros objetivos.
“La educación es un tiempo que sólo podemos atisbar en la medida de nuestra confianza en ese otro radical que es el sujeto con el cual trabajamos. “Algo hará, no sé qué exactamente…”.
La escuela enfrenta esta problemática ofreciendo una educación adecuada a las características de la población escolar, determinadas por sus condiciones sociales de vida. Se postula una educación que se piensa de calidad en tanto se ajusta a la medida de los alumnos que la reciban.
En las escuelas muchas veces la pobreza es visualizada como un límite infranqueable que se le presenta al educador y, por ende, una situación determinante de las posibilidades de aprendizaje de los alumnos. En este sentido, es concebida como un rasgo de los alumnos que los diferencia, colocándolos en una situación de inferioridad.
La pobreza es mirada, entonces, como una marca social y cultural que determina las identidades de los sujetos.
Este modo de pensar la relación entre educación y pobreza nos coloca, por un lado, ante la idea de que la condición de pobreza inscribe en el cuerpo de los sujetos marcas que pueden llegar a ser del orden de lo irreversible.
La apuesta es la educación anclada en los procesos de transmisión en un sentido no mecanicista. Deviene una práctica que pone en acto el derecho de todo ser humano a ser sujeto. La condición es que el trabajo educativo, tanto escolar como social, abandone la noción de perfiles poblacionales.
Hay que jugar a no ser dioses capaces de dibujar el destino de los otros, y tal vez podamos inventar nuevas maneras de trabajo en las instituciones educativas, nuevas modalidades, para que los niños encuentren sus maneras de elaborar, construir y modificar recorridos propios, es decir, hacer de la educación un antidestino, práctica que juega contra la asignación cierta de un futuro que se supone ya previsto.
La escuela como lugar de transmisión de la herencia cultural y de formación de las nuevas generaciones tiene la función de ofrecer herramientas valiosas que les permitan a los niños comprender el mundo, analizar las situaciones sociales que día a día nos atraviesan.
Nuestra tarea se juega en la compleja tensión entre no dejar a los niños librados a sí mismos y a sus propios recursos, y no ejercer sobre ellos la violencia que implicaría el desprecio, la piedad, la compasión que no hacen otra cosa que sostener y profundizar la desigualdad.
El aprendizaje escolar es una de las facetas de la educación y tiene como meta la inscripción de las nuevas generaciones en la cultura, junto con la función de las familias.
El hecho educativo se devela como un fenómeno complejo, multidimensional atravesado por diferentes factores: filosóficos, epistemológicos, pedagógicos, psicológicos, sociales, políticos, económicos, culturales.
“El hecho educativo como fenómeno interpersonal complejo no nos permite la aplicación de fórmulas fijas para su comprensión y abordaje”.
En cambio miradas integrales, posibilitan la creación de escenarios escolares en los cuales cada uno de los agentes educativos juega un papel que se halla en íntima y sostenida articulación con el de los otros para que el aprendizaje acontezca, allí donde parece dificultoso.
Para muchos niños la asistencia a la escuela concierne un verdadero desorden a desentrañar intelectual, afectiva y socialmente en tanto deben adaptarse a una cultura institucional que no siempre parte de sus experiencia previas, sus modos de vida, creencias e intereses, para construir junto a otros, conocimientos significativos que amplíen sus horizontes sociales y los preparen paulatinamente para ser sujetos pro-activos y críticos de la realidad.
El paradigma integracionista se instaló al mismo tiempo que el modelo económico neoliberal. Mientras se pedía que la escuela integrara a los niños con rasgos, identidades y contextos diversos las políticas económicas y sociales hacían sentir cada vez más los efectos devastadores de la exclusión. En este contexto el discurso de la diversidad tuvo efectos concretos de tolerancia, despreocupación o abandono hacia los sectores marginados y permitió actualizar un ámbito conocido para los niños más pobres: la escuela especial. La discapacidad es uno de los rostros de la pobreza extrema.
La escuela especial siempre ha sido un destino posible para los niños pobres que no se adaptan a la escuela común. Tal es el caso de Maxi que por ser repetidor su maestra, directora y la psicopedagoga de su escuela le sugieren este destino. Él se resiste, la familia se niega y advierte que Maxi siempre “padeció la escuela”.
Finalmente la madre no acepta esta sugerencia y lo cambia de colegio, a otro público. En esta escuela encuentra a una maestra que se preocupa y ocupa de su aprendizaje, Maxi avanza a su tiempo y ritmo, estudia y cada vez se interesa más por aprender.
El desafío del docente, es el de recrear las condiciones que posibiliten a los niños la construcción del conocimiento.
Debemos pensar al sistema desde la estructura social que tenemos, dinámica en la que existen grupos e intereses en lucha. En las instituciones educativas públicas están presentes todos los grupos sociales y sus luchas.
Los sujetos podemos resistir a esa desigualdad, la subjetividad del maestro es central para el cambio educativo y la escuela tiene un sentido particular para los grupos sociales. Les habilita el acceso a otros mundos posibles, les da la posibilidad de reparar los vínculos primarios dañados y construir nuevos modos de relación basados en la solidaridad y la comprensión.

“Tal vez la preocupación, la responsabilidad por el otro se refleje certeramente en una imagen de hospitalidad, una hospitalidad sin condición, una hospitalidad que no pide nada a cambio. Una hospitalidad que no haga del otro un deudor eterno de una deuda que siempre, será impagable. Por eso, tal vez acoger al otro en la educación sea más bien recibirlo sin importar su nombre, su lengua, su aprendizaje, su comportamiento, su nacionalidad”.

CONCLUSIÓN
La educación es el acto de ofrecer un sitio para que el que viene pueda habitarlo sin ser reducido a la lógica de la normalización, sin ser reducido a lo “esperado”.
Depende de cada comunidad educativa que el límite de la pobreza no se constituya en el límite educativo, a través de las representaciones colectivas que se instauran en torno a las capacidades de aprender, las expectativas a futuro y cómo se configure la particular tensión entre “lo pedagógico y lo asistencial” que invade las escuelas en contextos de pobreza. Esta tensión no significa que la escuela deje de enseñar para asistir sino que enseña, cuando asiste.
Desde esta perspectiva, la escuela tiene un sentido particular para los grupos sociales. Se erige en un “horizonte de lo posible”.
La escuela constituye un nuevo referente simbólico para estos sectores, les habilita el acceso a otros mundos posibles en la que confluyen la experiencia barrial y la experiencia institucional. Es allí donde tienen la posibilidad de reparar los vínculos primarios dañados, donde tienen la posibilidad de construir nuevos modos de sociabilidad basados en la solidaridad y la comprensión.
El mejor modo de relacionarse con la diversidad cultural desde el sistema educativo es desde el DIÁLOGO CULTURAL, que responde a un proceso de intercambio cultural permanente. Considera a la diversidad cultural como una riqueza. Construir desde la escuela la búsqueda de un diálogo intercultural es una necesidad que posibilitará una mejor calidad educativa.

BIBLIOGRAFÍA
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Dirección de Educación Primaria. Dirección de Psicología y Asistencia Social
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Skliar, Carlos: “Fragmentos de Alteridad y Educación”. Bs. As. 2006
Ricci, Cristina. Los contextos educativos de riesgo.
Sagastizábal, María. La multiculturalidad y la educación.

Dussel, Ines- Southwell, Myriam. La escuela y la igualdad: renovar la apuesta.
"EL EDUCADOR TIENE QUE ENSEÑAR Y EL EDUCANDO TIENE QUE APRENDER. LA CUESTIÓN ES SABER CÓMO SE DAN ESTAS RELACIONES DE TAL MANERA QUE SEA UNA PRÁCTICA DEMOCRÁTICA"  Paulo Freire




PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA

Paulo Freire

Cartas a quien pretende enseñar

·         Primera Carta: Enseñar-aprender. Lectura del mundo-lectura de la palabra.
·         Segunda Carta: No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.
·         Tercera Carta: “Vine a hacer el curso de magisterio porque no tuve otra posibilidad”.
·         Cuarta Carta: De las cualidades indispensables para el mejor desempeño de las maestras y los maestros progresistas.
·         Quinta Carta: Primer día de clase.
·         Sexta Carta: De las relaciones entre la educadora y los educandos.
·         Séptima Carta: De hablarle al educando a hablarle a él y con él; de oír al educando a ser oído por él.
·         Octava carta: Identidad cultural y educación.
·         Novena carta: Contexto concreto-contexto teórico. (Relación teoría y práctica)

·         Décima Carta: Una vez más, la cuestión de la disciplina.
  
En términos sencillos un docente es una persona que tiene una salud mental aceptable para tratar con personas en situaciones de riesgo personal, que tiene tolerancia al conflicto en relaciones interpersonales, que tiene seguridad en sí mismo para estar delante de un grupo humano. Después debe saber algo bien sabido y saber contarlo bien contado. La enseñanza sigue siendo un tratamiento del conocimiento con unos seres que aprenden y, por eso, siempre hay que contemplar la materia a enseñar, hay que dominarla mucho más de lo que se pretende que los alumnos incorporen. Un docente hoy necesita ser un intelectual bien formado en uno o varios campos específicos del saber y debe contarlo de una manera interesante a un grupo de personas al que tiene que tratar de manera adecuada. Dicho así, parece algo que se agota rápidamente, pero es una cuestión bastante profunda. En un plano más técnico, deberá situarse social y políticamente en el lugar en el que vive: el contexto social, cultural, histórico y pedagógico. También debería ser capaz de trabajar en equipo y estar perfeccionándose constantemente porque la vida cambia mucho más de prisa de lo que cambian las aulas. El estar educándose de manera perpetua hoy es cuestión tanto del alumno como del docente.

Definición de autor: POBREZA

“Pobreza significa falta de bienestar
material, incertidumbre, aislamiento social, angustia, y falta de libertad de
elección y de acción“
                                                                  Deepa Narayan